LA PLAYA DEL SUR

Aza caminaba por la inmensa playa del sur al anochecer.

El sol caía tiñiendo de rojo el cielo y haciendo un efecto amoratado con el agua azul profundo del más en el horizonte, extendiendo sus últimos rayos como cristales brillantes sobre las olas.

Mientras tanto, una tímida luna asomaba por el otro extremo.

A Aza le gustaba sentir sus pies descalzos sobre la arena, mientras las olas incesantes del mar le bañaban y una suave brisa calmaba su piel dorada.

A lo lejos, creyó ver la figura de una persona sobre las rocas del espigón. “Serán pescadores.”, pensó. Los pasos de aquella sombra eran diferentes. Pausados, tranquilos, parecía que sus pies no tocaban el suelo.

Intrigada, se acercó al espigón. “No será nada.”, se dijo. Pero en aquella escena había algo instigador. Se sorprendió cuando, de la nada, apareció un perro grande que iba tras la sombra. Y el animal le miró con sus ojos rojos. Durante unos largos segundos, Aza conectó con aquellos ojos  escarlata y pudo sentir un frío glacial que recorrió su cuerpo y congeló el latir de su corazón.

Aza se encontraba a los pies del espigón, y pudo contemplar a una chica de pelo rubio platino con un camisón blanco que bajaba por entre las roca dirigiéndose hacía ella.

Aza permaneció paralizada, no podía mover ni un solo músculo.

La chica se paró a unos metros frente a ella. Entre susurros empezó a hablar. Casi inaudibles palabras, que Aza conseguía entender con claridad.

Aza pestañeó varias veces, no podía creer que le estuviera hablando. Tenía una voz dulce y tierna. Le decía:

“¿Me puedes ver? Yo soy la hija de la Luna. Paseo por esta playa desde el comienzo de los tiempos para amainar las tempestades que mi madre envía a la Tierra por sus celos a los humanos. Bienvenida a mi mundo, Aza.”

Tardó unos minutos en reaccionar y al volverse la Luna llena bañaba toda la costa, mientras las plateadas aguas del mar permanecían en un equilibrio silencioso de fuerza y calma, de Tierra y sal.

CMG

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NOTICIA VERDE BOTELLA

Subió los tres escalones. Se detuvo ante la puerta blanca. Se ajustó la pajarita. Asintió con la cabeza y llamó al timbre de la entrada. No había desistido nunca. Lo había conseguido por fin.

Seis meses antes…

 

Danil paseaba junto a su perro Rufus por la playa de Kaliningrado, después de haber hecho los deberes y haber merendado. Estaba atardeciendo. Eran las cinco de la tarde, la mejor hora para tirar palos a Rufus y jugar con él, mientras chapoteaba con los pies descalzos en la orilla.

No se dio cuenta. Tropezó y cayó de bruces sobre la arena mojada. Había pisado algo grande y le dolía el pie. El perro ya había vuelto con el palo en la boca. Miro hacia atrás y vió brillar algo verde medio enterrado en la arena.

Danil se acercó gateando y agarró aquello que le hizo caer. Sorprendido descubrió que se trataba de una botella de cristal que contenía un mensaje. Boquiabierto miró para un lado y para el otro. Estaba solo. No se trataba de ninguna broma.

¡Había encontrado un mensaje en una botella! ¿Qué niño de trece años podía decir que había encontrado algo parecido?

Cogió la botella verde, llamó a Rufus, y corrió hasta llegar a su casa sin aliento.

¿Qué podría ser? ¿Un mensaje cifrado? ¿Ingeniería extraterrestre?¿El mapa de algún tesoro escondido? Su corazón rebosaba emoción de color verde botella.

Con ayuda de su padre, abrieron con cuidado la botella y consiguieron sacar el papel amarilleado por el tiempo. Se trataba de un mensaje escrito en alemán. ¡La botella había estado viajando desde 1987!

 

No se trataba de ningún mapa del tesoro, ni ningún mensaje cifrado, pero resultó ser una gran peripecia encontrar a la dueña del mensaje, Esperanza, que casi no recordaba haberlo escrito, pues tan solo tenia cinco años cuando lo envió.

Incluso fue la NTV para grabarlos.

Y allí estaba él junto a su padre, una tarde de viernes, en Alemania, para devolver en persona un mensaje de más de veinte años con envoltorio color verde esperanza, y tomar unas deliciosas galletas de mantequilla.

 

CMG

 

RETO NUM.47: “ESPERANZA TIENE NOMBRE DE MUJER”. TERRITORIOS ESCRITORES